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Diferencia entre leasing y renting

La diferencia entre leasing y renting es sutil, pero las oportunidades y las ventajas que ofrecen cada uno de estos contratos varía en gran medida. Si te has preguntado alguna vez qué es leasing o qué es renting, o si quieres recurrir al alquiler de un vehículo y quieres conocer cuál es la opción que mejor se adapta a ti, en este artículo encontrarás todas las respuestas a las preguntas más frecuentes con respecto a estas dos formas de financiación.

En qué consisten

El alquiler de coches se ha convertido en un concepto bastante extendido, pero es probable que tengas en mente alquileres a corto plazo, de días u horas, que puedes hacer cuando necesitas un coche de manera puntual. No obstante, el renting y el leasing son, en esencia, dos opciones de financiación que consisten en el alquiler de un vehículo a largo plazo. Esta es su principal y gran similitud, puesto que ambos procedimientos están orientados a un arrendamiento mucho más duradero de lo que estamos acostumbrados. Esta es, a su vez, su principal ventaja, puesto que normalmente se precisa de un vehículo a diario, pero podemos preferir no comprar uno ya sea por no estar en una situación económica favorable o porque prefiramos recurrir al alquiler.

Diferencias principales

La principal diferencia entre el leasing y el renting es que en el leasing se contempla la compra del vehículo una vez finaliza el contrato. Cuando acaba el arrendamiento en leasing, el usuario opta a tres opciones: devolver el vehículo, renovar el contrato o comprar el vehículo. En el último caso, el comprador solo tendría que abonar el valor residual del vehículo, así como una serie de intereses, dependiendo de la empresa arrendadora. El renting, por otro lado, solo ofrece las dos primeras opciones una vez acaba el contrato. Es decir, el leasing se consideraría un alquiler con derecho a compra, en tanto que en renting el vehículo siempre pertenece a la empresa.

Otra diferencia bastante tangible es la duración de los contratos. El contrato de renting ofrece un mínimo de un año y un máximo de cinco, y se trata de una alternativa mucho más flexible, ya que durante la vigencia del contrato se pueden modificar sus condiciones, llegando incluso a rescindirse, aunque en este caso habría una penalización económica. Además, existen múltiples formas de enfocar el contrato de renting, existiendo el renting fijo, el renting flexible e incluso una combinación de ambas opciones. El leasing, por otro lado, al tratarse de un método de financiación más orientado a su compra final, ofrece un contrato mínimo de dos años que no es negociable, pero este puede llegar a alargarse hasta los diez años inclusive, y contempla un tipo de contrato más cerrado.

Costes de renting y leasing

Tanto el renting como el leasing están orientados a empresas o autónomos, pero en el caso del renting, al ser más flexible, también puede ser utilizado por particulares. Se trata de una opción muy inteligente por parte del empresario porque disponer de este tipo de vehículos es mucho más rentable que comprar una flota por entero.

Las cuotas mensuales que se pagan durante el renting incluyen una serie de costes adicionales, tales como un seguro a todo riesgo, costes de mantenimiento, de matriculación, de circulación, etc. Esto presenta ventajas muy evidentes, puesto que el usuario del vehículo solo ha de tener en cuenta el pagar la cuota mensual, puesto que es la empresa de renting la que se encarga de las reparaciones, del mantenimiento, del seguro o incluso del coche de sustitución en caso de que el coche requiera de una reparación más elaborada. Esto implica, consecuentemente, que las cuotas del renting son más elevadas, motivo por el cual hay empresas que prefieren optar por el leasing, cuyas cuotas no son tan caras.

No obstante, el leasing, a la par que tiene la ventaja de presentar módicas cuotas, también tiene la desventaja de que es el usuario el que debe pagar el mantenimiento y las reparaciones. El enfoque de esta opción de financiación se acerca mucho más al concepto de coche propio, pues, aunque el vehículo sigue perteneciendo a la empresa de leasing, el usuario asume también los riesgos, derechos y obligaciones del vehículo, en tanto que en el contrato renting todo ello lo hace la empresa, puesto que en las cuotas ya se reflejan esos costes. Asimismo, al entregar todos los deberes del vehículo al usuario en el leasing plan, la empresa arrendadora también solicita a este con obligatoriedad a contratar un seguro a todo riesgo, aunque corra a su cuenta.

Ventajas fiscales

Otro de los motivos por los cuales el renting y el leasing resultan tan atractivos para las empresas y los autónomos es por las ventajas fiscales que presentan.

En el renting, el coche no se considera de tu propiedad, sino que se considera un gasto. Al ser el coche propiedad en todo momento de la empresa arrendadora, el usuario puede desgravarse casi por completo algunos impuestos como el IRPF y el IVA. Estas ventajas, no obstante, solo se aplican a empresas o autónomos, es decir: si un particular recurre al renting, no se aplicarían a él. Esto se debe a que las ventajas fiscales se atienen a que el vehículo haya sido única y exclusivamente utilizado para actividades económicas. Aun con todo, si se trata de un turismo es probable que solo pueda desgravarse el 50%, en tanto que resulta muy complejo demostrar que solo se ha utilizado para uso profesional.

En el leasing, por otra parte, solo puede desgravarse una parte, ya que el usuario del vehículo sí se considera un activo, y el leasing, un sistema de financiación, no un gasto. Así, aunque ambas opciones cuentan con ventajas fiscales de cara a las empresas, las del renting son más cómodas.

Conclusión

Como has podido observar, las diferencias son bastante sutiles, aunque es evidente que pueden marcar la diferencia y hacer que te decantes por una opción o por otra.

La principal diferencia entre leasing y renting es que en leasing tienes la opción de comprar el vehículo una vez acaba el contrato, en tanto que en renting has de renovar contrato de alquiler o devolver el coche.

La duración de un contrato de renting es más corta, con un mínimo de un año y un máximo de cinco. El de leasing supone un compromiso mayor, ya que el mínimo son dos años y el máximo diez, aunque ambos contratos pueden renovarse una vez finalizan.

Por otro lado, las cuotas del renting son ligeramente más altas, pero tienen la ventaja de incluir el seguro y cualquier tipo de mantenimiento, reparación o impuesto que precise el vehículo, en tanto que en leasing las cuotas mensuales son más bajas, pero todo lo relacionado con el coche corre a cuenta del usuario.

El renting puede ser contratado tanto por empresas y autónomos como por particulares, puesto que existe el renting para particulares, pero el leasing solo puede ser utilizado por empresas y autónomos. En esa misma línea, las ventajas fiscales solo se aplican a fines relacionados con actividades económicas, por lo que no se reflejan en el contrato de un particular.

Estas son las principales diferencias entre renting y leasing de vehículos, y dependiendo de lo que busques para tu empresa podrás valorar cuál de las dos es más válida o adecuada para ti.

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